lunes, 14 de mayo de 2012

ADAPTACIÓN AL AGUA



ADAPTACIÓN AL MEDIO ACUÁTICO


Pedagógicamente es necesario tanto "vencer el temor al agua", es decir que el alumno sepa flotar correctamente, deslizarse, tanto en posición ventral como dorsal, zambullirse sin temor al agua y respirar perfectamente; como, buscar la "coordinación de movimientos", cuando el alumno coordine movimientos de los miembros superiores e inferiores, junto con la respiración y, más adelante, con el estilo completo.


En la década de los 80, Fernando Navarro en 1990 continúa indagando en el estudio del aprendizaje de las actividades acuáticas, insistiendo en que la etapa de aprendizaje abarca desde que el alumno parte de cero hasta que resuelve satisfactoriamente las tres progresiones clásicas:
Familiarización,

Respiración y

Propulsión,



Con el fin de que se pueda decir que un niño sabe nadar debe haber alcanzado los siguientes puntos:

    ·         Una completa familiarización con el agua.
    ·         Saber respirar correctamente.
    ·         Realizar una distancia mínima de recorrido.
    ·         Saber zambullirse.

      Albarracín y cols. (1993) abogan por desarrollar una primera fase denominada "adaptación al medio acuático", donde quedan contemplados los desplazamientos básicos y específicos del agua, ejercicios de flotación, exploración de este espacio, iniciación a la adaptación de la respiración en el agua, apneas en inmersión, etc. El siguiente paso metodológico es el trabajo de las habilidades motrices básicas (saltos, giros, lanzamientos, equilibrios, coordinaciones) y específicas (propulsión). En todos estos contenidos intercalan los juegos y actividades netamente recreativas



Algunas escuelas de natación se inicia con un trabajo basado en los juegos motrices acuáticos, en donde se busca un juego apropiado para el proceso de los alumnos a través de juegos, ya que los niños tienen problemas con la adaptación al medio acuático y con incapacidad para abrir los ojos debajo del agua; dichas situaciones son muy variadas en un grupo de niños, así como algunos tienen un buen nivel de destrezas acuáticas, otros son intermedios y se enfrentan con un nivel regular, al igual de aquellos que están en un nivel muy flojo, con nivel cero o muy bajo; estos juegos son:




·         Juegos de Coordinación Motriz: Estos juegos se fundamenta en que los niños a los 3 años pueden moverse en el agua con ayuda, hacia los 4-5 años controlan mejor la iniciación de un movimiento, las paradas y los cambios de dirección; a los 5-6 años dominan el equilibrio estático e involucran el desplazamiento en el juego, siendo al final de esta etapa, aproximadamente a los 9 años, cuando pueden relajar voluntariamente un grupo muscular, consiguiendo realizar movimientos coordinados.


Los juegos acuáticos que se utilizan son los siguientes:

1. Juegos de motricidad gruesa: hace referencia a la coordinación dinámica global, equilibrio, respiración y relajación.

2. Juegos de motricidad fina: son las coordinaciones segmentarias.

3. Juegos donde intervienen otros aspectos motores: como la fuerza muscular, la velocidad, el control del movimiento, reflejos, resistencia, precisión, confianza en el uso del cuerpo etc. 



·         Juegos de Estructuración Perceptiva: entre estos encontramos los siguientes:

1. Juegos que potencien el esquema corporal: conocimiento de las partes del cuerpo es un proceso, del nivel del cuerpo vivenciado (hasta los 3 años), al nivel de la discriminación perceptiva (de los 3 a 7 años) y al nivel de la representación mental y de conocimiento del propio cuerpo (de 7 a 12 años).

2. Juegos de lateralidad: se tendrá en cuenta que hasta los 5 años el niño utiliza las dos partes de su cuerpo de un modo poco diferenciado. En este sentido, los planteamientos lúdicos tendrán un carácter global y enriquecedor a nivel segmentario. Entre los 5 y 7 años, que es cuando se produce una afirmación definitiva de la lateralidad, seguiremos potenciando el descubrimiento segmentario y, por último, a partir de los 7 años, cuando se produce una independencia de la derecha respecto de la izquierda, será cuando el trabajo analítico y de disociación segmentaria cobrará más relevancia.

3. Juegos de estructuración espacio-temporal: es en esta etapa cuando el niño empieza a reconocer y reproducir formas geométricas, tomando conciencia de la derecha e izquierda y enriqueciendo sus nociones de arriba, abajo, delante, detrás, posiciones (dentro, fuera), tamaño (grande, pequeño) y dirección (desde aquí, hasta allá). Con todos estos recursos el niño podrá escoger otras referencias además del cuerpo y podrá situarse en otras perspectivas.

4. Juegos de percepción espacio-visual: percepción visual (partes-todo, figura-fondo, noción de dirección, orientación y estructuración espacial),

5. Juegos de percepción rítmico-temporal: percepción auditiva, ritmo, orientación y estructuración temporal, etc.

6. Juegos de percepción táctil, gustativa, olfativa, auditiva y visual

7. Juegos de organización perceptiva
  



De acuerdo a la diversificación de los niveles se empieza con la adaptación al medio acuático, siempre antes de aprender cualquier estilo, debido a que en un principio se requiere que un niño se ADAPTE al medio de una manera natural, sin artificios y reconociendo el elemento como uno más.
La etapa de la familiarización consiste en que un niño se habitúa al agua, sin temor, según va adquiriendo confianza empieza a tener un mayor dominio en el medio acuático, realiza pequeñas flotaciones, zambullidas, giros y apneas.



Se realizaran juegos de zambullidas, apneas, giros verticales, horizontales, recogidas de objetos del fondo, todo bajo el agua y con los ojos abiertos. Una vez conseguido este primer paso se pueden usar gafas para nadar, para ver mejor, o para bucear.
Lo más importante es que dicha adaptación no se vuelva una etapa crítica de aprendizaje, que es aquella en la que el niño está en la edad más importante para la asimilación de los mismos, donde si se estanca o entorpece esta, su aprendizaje posterior será mucho más dificultoso tardío y con secuelas posteriores.



“Si esta etapa crítica de adaptación al medio acuático se mutila, el niño verá mermada sus capacidades en el futuro.”

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