ADAPTACIÓN AL MEDIO ACUÁTICO
Pedagógicamente es necesario tanto "vencer el
temor al agua", es decir que el alumno sepa flotar correctamente,
deslizarse, tanto en posición ventral como dorsal, zambullirse sin temor al
agua y respirar perfectamente; como, buscar la "coordinación de
movimientos", cuando el alumno coordine movimientos de los miembros
superiores e inferiores, junto con la respiración y, más adelante, con el
estilo completo.
En
la década de los 80, Fernando Navarro en 1990 continúa indagando en el estudio
del aprendizaje de las actividades acuáticas, insistiendo en que la etapa de
aprendizaje abarca desde que el alumno parte de cero hasta que resuelve
satisfactoriamente las tres progresiones clásicas:
Familiarización,
Con
el fin de que se pueda decir que un niño sabe nadar debe haber alcanzado los
siguientes puntos:
- ·
Saber respirar correctamente.
· Realizar una distancia mínima de recorrido.
· Saber zambullirse.
Albarracín y cols. (1993) abogan por desarrollar una
primera fase denominada "adaptación al medio acuático", donde quedan
contemplados los desplazamientos básicos y específicos del agua, ejercicios de
flotación, exploración de este espacio, iniciación a la adaptación de la
respiración en el agua, apneas en inmersión, etc. El siguiente paso
metodológico es el trabajo de las habilidades motrices básicas (saltos, giros,
lanzamientos, equilibrios, coordinaciones) y específicas (propulsión). En todos
estos contenidos intercalan los juegos y actividades netamente recreativas
Algunas escuelas de natación se inicia con un
trabajo basado en los juegos motrices acuáticos, en donde se busca un juego
apropiado para el proceso de los alumnos a través de juegos, ya que los niños
tienen problemas con la adaptación al medio acuático y con incapacidad para
abrir los ojos debajo del agua; dichas situaciones son muy variadas en un grupo
de niños, así como algunos tienen un buen nivel de destrezas acuáticas, otros
son intermedios y se enfrentan con un nivel regular, al igual de aquellos que
están en un nivel muy flojo, con nivel cero o muy bajo; estos juegos son:
·
Juegos de Coordinación Motriz: Estos juegos se fundamenta en que los niños
a los 3 años pueden moverse en el agua con ayuda, hacia los 4-5 años controlan
mejor la iniciación de un movimiento, las paradas y los cambios de dirección; a
los 5-6 años dominan el equilibrio estático e involucran el desplazamiento en
el juego, siendo al final de esta etapa, aproximadamente a los 9 años, cuando
pueden relajar voluntariamente un grupo muscular, consiguiendo realizar
movimientos coordinados.
Los
juegos acuáticos que se utilizan son los siguientes:
1. Juegos
de motricidad gruesa: hace referencia a la coordinación dinámica global,
equilibrio, respiración y relajación.
2. Juegos
de motricidad fina: son las coordinaciones segmentarias.
3. Juegos donde intervienen otros aspectos motores:
como la fuerza muscular, la velocidad, el control del movimiento, reflejos,
resistencia, precisión, confianza en el uso del cuerpo etc.
·
Juegos de Estructuración Perceptiva: entre estos encontramos los
siguientes:
1. Juegos que potencien el esquema corporal:
conocimiento de las partes del cuerpo es un proceso, del nivel del cuerpo
vivenciado (hasta los 3 años), al nivel de la discriminación perceptiva (de los
3 a 7 años) y al nivel de la representación mental y de conocimiento del propio
cuerpo (de 7 a 12 años).
2. Juegos de lateralidad: se tendrá en cuenta que
hasta los 5 años el niño utiliza las dos partes de su cuerpo de un modo poco
diferenciado. En este sentido, los planteamientos lúdicos tendrán un carácter
global y enriquecedor a nivel segmentario. Entre los 5 y 7 años, que es cuando
se produce una afirmación definitiva de la lateralidad, seguiremos potenciando
el descubrimiento segmentario y, por último, a partir de los 7 años, cuando se
produce una independencia de la derecha respecto de la izquierda, será cuando
el trabajo analítico y de disociación segmentaria cobrará más relevancia.
3. Juegos de estructuración espacio-temporal: es en
esta etapa cuando el niño empieza a reconocer y reproducir formas geométricas,
tomando conciencia de la derecha e izquierda y enriqueciendo sus nociones de
arriba, abajo, delante, detrás, posiciones (dentro, fuera), tamaño (grande,
pequeño) y dirección (desde aquí, hasta allá). Con todos estos recursos el niño
podrá escoger otras referencias además del cuerpo y podrá situarse en otras
perspectivas.
4. Juegos de percepción espacio-visual: percepción
visual (partes-todo, figura-fondo, noción de dirección, orientación y
estructuración espacial),
5. Juegos de percepción rítmico-temporal:
percepción auditiva, ritmo, orientación y estructuración temporal, etc.
6. Juegos de percepción táctil, gustativa,
olfativa, auditiva y visual
7. Juegos de organización perceptiva
De acuerdo a la diversificación de los niveles se
empieza con la adaptación al medio acuático, siempre antes de aprender
cualquier estilo, debido a que en un principio se requiere que un niño se
ADAPTE al medio de una manera natural, sin artificios y reconociendo el
elemento como uno más.
La etapa de la familiarización consiste en que un niño
se habitúa al agua, sin temor, según va adquiriendo confianza empieza a tener
un mayor dominio en el medio acuático, realiza pequeñas flotaciones,
zambullidas, giros y apneas.
Se realizaran juegos de zambullidas, apneas, giros
verticales, horizontales, recogidas de objetos del fondo, todo bajo el agua y
con los ojos abiertos. Una vez conseguido este primer paso se pueden usar gafas
para nadar, para ver mejor, o para bucear.
Lo más importante es que dicha adaptación no se
vuelva una etapa crítica de aprendizaje, que es aquella en la que el niño está
en la edad más importante para la asimilación de los mismos, donde si se
estanca o entorpece esta, su aprendizaje posterior será mucho más dificultoso
tardío y con secuelas posteriores.
“Si esta etapa crítica de adaptación al medio acuático se mutila, el niño verá mermada sus capacidades en el futuro.”


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